Delegación Presidencial Provincial de
ÓSCAR ÁGUILA GALDAMES
Delegado Presidencial Provincial de Curicó
Hay frases que escuchamos con demasiada frecuencia: “siempre ha sido así”, “todos lo hacen”, “no pasa nada”. Parecen expresiones inofensivas, pero detrás de ellas existe un riesgo: comenzar a aceptar como normal aquello que no corresponde.
Cuando dejamos de sorprendernos frente a actividades ilegales, miramos hacia otro lado o justificamos determinadas conductas porque “siempre han ocurrido”, debilitamos algo fundamental para nuestra convivencia: el respeto por las normas.
En la provincia de Curicó hemos desarrollado distintas fiscalizaciones y acciones coordinadas junto a municipios, policías y servicios públicos para enfrentar situaciones que afectan la seguridad y tranquilidad de nuestros vecinos. Pero la fiscalización, por sí sola, no es suficiente.
No podemos tener un inspector detrás de cada persona ni un policía en cada esquina, o llenar de comisarías las ciudades. Por eso, denunciar es también una forma concreta de participar y cuidar nuestra comunidad. Cuando somos testigos de una situación que puede constituir un delito o una infracción, informar a las instituciones correspondientes permite activar las herramientas del Estado y orientar las fiscalizaciones donde más se necesitan.
Denunciar no significa exponerse ni enfrentar directamente a quien comete una irregularidad. Significa entregar antecedentes por los canales establecidos y permitir que las autoridades competentes actúen donde más se necesita.
También debemos pensar en quienes trabajan cumpliendo sus permisos, pagando sus impuestos y respetando las exigencias sanitarias y de seguridad. Cuando una actividad funciona al margen de esas obligaciones, no solo se infringe una norma: también se perjudica a quienes hacen las cosas correctamente.
Como Delegación Presidencial Provincial seguiremos fiscalizando y coordinando acciones para hacer cumplir la normativa. Pero necesitamos también una ciudadanía activa: si vemos, informemos; si sabemos, denunciemos; y si denunciamos, dejemos que las instituciones hagan su trabajo.
Porque cuando normalizamos lo ilegal, el problema crece. Cuando denunciamos y actuamos responsablemente, comenzamos a cambiar esa realidad.
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